El León del Imperio mostró orgullo y empuje en el segundo tiempo con el descuento de Gabriel Alanís, pero la efectividad inicial del conjunto platense terminó inclinando la balanza en la penúltima fecha del Torneo Clausura.
Estudiantes de Río Cuarto despidió la penúltima jornada de la fase regular del Torneo Clausura dejando una imagen de entrega absoluta ante su gente. En una tarde-noche intensa disputada en el estadio Antonio Candini, el conjunto de la Celeste pagó caro una primera mitad desatenta ante un Gimnasia de La Plata que no perdonó en el área rival: Marcelo Torres abrió el marcador a los 23 minutos e Ignacio Fernández amplió la ventaja sobre el cierre del primer tiempo. Sin embargo, la reacción del León no se hizo esperar en el complemento; moviendo la banca con el ingreso de Siro Rosané, el equipo apretó las lógicas del partido y encontró el merecido descuento a los 8 minutos tras una gran combinación finalizada por Gabriel Alanís. De ahí en adelante, el encuentro se volvió una batalla táctica de dientes apretados marcada por el protagonismo del arbitraje de Juan Pablo Loustau, que expulsó a Alexis Steimbach en la visita y a Juan Antonini para el local. A pesar del desgaste y de volcarse masivamente al ataque en búsqueda de la igualdad, la suerte no estuvo del lado del imperio riocuartense, que aunque no pudo evitar el 2-1 final, dejó en claro la vigencia de su espíritu combativo peleando cada pelota hasta el último segundo.
