Estudiantes continúa su camino en la élite del fútbol argentino con el firme objetivo de asegurar su plaza de cara al próximo año. Por delante deberá disputar 16 finales, con la mitad de los compromisos en casa y la otra mitad en condición de visitante. La primera prueba de fuego será este sábado, cuando reciba a Tigre en el Estadio Antonio Candini, con la necesidad imperiosa de dejar atrás el pálido Apertura en el que apenas cosechó 5 puntos y finalizó en la última colocación de ambas tablas (posiciones y promedios).
¿Por qué la primera la más importante? Todo nuevo comienzo trae consigo la ilusión de superar lo hecho. Sumar de a tres desde el arranque es fundamental no solo desde el plano numérico, sino también para fortalecer el aspecto emocional y mental del grupo. Conseguir una victoria frente al Matador significaría un paso firme para el elenco conducido por Forestello en una carrera donde la meta de sumar unos 27 o 28 puntos le permitiría sostener el sueño de quedarse.
En tan solo una semana, el equipo habrá disputado tres de esas 16 finales: un termómetro perfecto del desafío por esquivar el descenso. El promedio actual de 0,312 debe marcar el piso definitivo a partir del cual construir una curva ascendente. Desde luego, la meta no dependerá únicamente de la campaña propia, sino también del andar de sus rivales directos (Aldosivi, Sarmiento de Junín, Banfield, Newell’s, Atlético Tucumán y Gimnasia de Mendoza). Tic-tac orre el reloj para el Celeste, que tiene por delante una misión encomiable.
Foto: Prensa AAE

