Con un planteo inteligente de Forestello, la seguridad de Lucas Bruera y un gol del capitán Sergio «Bocha» Ojeda, el León debutó con una victoria que ilusiona a todo Río Cuarto.

Estudiantes de Río Cuarto comenzó el Torneo Clausura de la mejor manera. En el estadio Antonio Candini, Rubén Darío Forestello mostró toda su experiencia desde el banco para construir un triunfo de esos que alimentan la ilusión. El León derrotó 1 a 0 a Tigre en el estreno del campeonato y dejó en claro que está dispuesto a ser protagonista.


La lectura del partido por parte de Forestello fue determinante. El entrenador supo interpretar cada momento del encuentro, ajustó las piezas cuando el desarrollo lo pidió y logró que su equipo mantuviera el orden y la intensidad durante los noventa minutos. Estudiantes fue un equipo sólido, inteligente y con personalidad para imponerse frente a un rival de jerarquía.


Cuando Tigre intentó reaccionar, apareció la enorme figura de Lucas Bruera. El arquero volvió a demostrar por qué es uno de los puntos más altos del plantel, respondiendo con seguridad en cada intervención y transmitiendo una confianza que contagió a toda la defensa. Sus atajadas fueron fundamentales para sostener la ventaja en los momentos de mayor presión visitante.


Y si había que hablar de héroes, el nombre estaba escrito de antemano. Sergio «Bocha» Ojeda, capitán, referente y emblema del León, apareció para marcar el único gol de la tarde. El experimentado defensor volvió a demostrar que siempre está en las grandes citas, liderando desde el fondo y convirtiendo el tanto que desató el festejo de todo el Candini.


El primer paso ya está dado. Estudiantes comenzó el Clausura con tres puntos de oro, una actuación convincente y el respaldo de su gente. La ilusión vuelve a encenderse en Río Cuarto porque este equipo dejó un mensaje claro desde el debut: la épica ya empezó y el León quiere escribir una nueva página en su historia.